Hoy he aprendido mi nombre. Ese conjunto de sonidos extraños que hacen los humanos a veces me desconcierta y he acabado por ignorarlo, pero hace unos días que noto que cuando quieren que los mire, hacen una serie de sonidos en concreto... Y cuando hoy me he girado y he corrido hacia mi humana Mónica cuando ella ha dicho "¡Grufa!", se ha puesto tan contenta y me ha hecho tantos mimos que he decidido que como le emociona tanto que responda a este nombre, a partir de ahora siempre que lo diga me giraré, aunque sólo sea para hacerla feliz.
Y como por fin puedo poner nombre a este diario que estaba montando en mi cabeza perruna desde hacía unos días, ahora ya os lo puedo hacer llegar: ¡Bienvenidos a El blog de la Grufa!