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| ¡Bañarse es divertido! |
¡Ayer me bañaron! La bañera resbalaba y al principio no lo tenía yo muy claro, pero cuando vi que mis dos humanas estaban las dos a la vez conmigo un bueeeeen rato, ¡me puse muy contenta!
El agua estaba calentita pero aún así me dio por temblar, y me pusieron una cosa pegajosa que cuando te acarician hace burbujas y que... ¡¡¡puajjjj!!! ¡Tiene un sabor asqueroso! Mis humanas se reían y me hacían mimos, y la sesión de caricias fue larga y agradable. Me pusieron un líquido en las orejas que hace cosquillas y me lavaron bien las patitas, y resulta ¡que se han vuelto blancas! ¡Yo que me pensaba que ya eran marrones para siempre!
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| ¡Mirad qué patas más blancas! |
No paraban de decirme que estaba muy guapa y me portaba muy bien, y eso me hace feliz. De repente me sacaron de la bañera y me taparon con una tela y otra vez me llenaron de caricias. Me sacudí toda el agua de encima y encendieron esa cosa que hace mucho ruido y suelta viento y calor.
Hacía unos días que cuando la encendían me decían que me acercara y jugaban conmigo, y como a mí no me da miedo nada... bueno... casi nada, pues me acercaba y lo olfateaba y ayer me echaron aire caliente por todo el cuerpo, y era divertido. Menos en la cara. En la cara no me gusta para nada.
Después se pusieron pesadas con la máquina esa que de vez en cuando dispara una luz, y la miraban y se reían, y jugamos un buen rato con la pelota. ¡Me lo pasé muy bien!
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| ¿Lo veis? ¡Vuelvo a ser marrón! |
Hoy me he vuelto a mojar. Por la mañana hemos salido a pasear, y ¡caía agua del cielo! Me he encontrado con una amiga durante el paseo y hemos jugado y jugado, dando volteretas, corriendo y saltando, rebozándonos en el barro de los campos. No sé porqué, mi humana se ponía las manos en la cabeza, pero yo me lo he pasado genial. Cuando hemos llegado a casa me ha frotado con una tela y ha vuelto a coger la máquina que hace luces. Ah, ¡mis patitas vuelven a ser marrones! Qué curioso...