dijous, 19 de desembre del 2013

¡Agua y más agua!

¡Grufa mojada de arriba a abajo no parece el mismo perro!
¡Bañarse es divertido!
¡Ayer me bañaron! La bañera resbalaba y al principio no lo tenía yo muy claro, pero cuando vi que mis dos humanas estaban las dos a la vez conmigo un bueeeeen rato, ¡me puse muy contenta!

El agua estaba calentita pero aún así me dio por temblar, y me pusieron una cosa pegajosa que cuando te acarician hace burbujas y que... ¡¡¡puajjjj!!! ¡Tiene un sabor asqueroso! Mis humanas se reían y me hacían mimos, y la sesión de caricias fue larga y agradable. Me pusieron un líquido en las orejas que hace cosquillas y me lavaron bien las patitas, y resulta ¡que se han vuelto blancas! ¡Yo que me pensaba que ya eran marrones para siempre! 

Grufa recién bañada ¡está preciosa!
¡Mirad qué patas más blancas!
No paraban de decirme que estaba muy guapa y me portaba muy bien, y eso me hace feliz. De repente me sacaron de la bañera y me taparon con una tela y otra vez me llenaron de caricias. Me sacudí toda el agua de encima y encendieron esa cosa que hace mucho ruido y suelta viento y calor. Hacía unos días que cuando la encendían me decían que me acercara y jugaban conmigo, y como a mí no me da miedo nada... bueno... casi nada, pues me acercaba y lo olfateaba y ayer me echaron aire caliente por todo el cuerpo, y era divertido. Menos en la cara. En la cara no me gusta para nada.

Después se pusieron pesadas con la máquina esa que de vez en cuando dispara una luz, y la miraban y se reían, y jugamos un buen rato con la pelota. ¡Me lo pasé muy bien!

¿¿Qué hay mejor que jugar en el barro el día después de que te bañen?
¿Lo veis? ¡Vuelvo a ser marrón!
Hoy me he vuelto a mojar. Por la mañana hemos salido a pasear, y ¡caía agua del cielo! Me he encontrado con una amiga durante el paseo y hemos jugado y jugado, dando volteretas, corriendo y saltando, rebozándonos en el barro de los campos. No sé porqué, mi humana se ponía las manos en la cabeza, pero yo me lo he pasado genial. Cuando hemos llegado a casa me ha frotado con una tela y ha vuelto a coger la máquina que hace luces. Ah, ¡mis patitas vuelven a ser marrones! Qué curioso...